Acerca de

 

Romayne Wheeler nació en 1942 en Sta. Helena, California, Estados Unidos. Como compositor, poeta y pintor, recibió sus primeras influencias musicales en Latino América, donde comprendió que la música está profundamente arraigada con la naturaleza. En 1960, Romayne terminó sus estudios de preparatoria en Monterrey Bay, California. Posteriormente se dedicó a estudiar la música profesionalmente. Después de doce años de intensos estudios en Salzburgo y Viena, Austria, se graduó como compositor en la “Wiener Musikhochschule” (la Universidad de Música de Viena) y como concertista de piano, del “Konservatorium der Stadt Wien,” (Conservatorio de Música de Viena.) Desde 1968, se ha presentado como pianista y compositor en Austria, Italia, Alemania, Suiza, Hungría, España, Inglaterra, Francia, Serbia, Dalmacia, Eslovenia, Grecia, Creta, Israel, Libanon, Cipria, Libia, Tailandia, Nepal, Taiwán, China, Japón, Canadá, Estados Unidos, México y Perú. Como compositor, se empeñó en descubrir la relación íntima entre el mundo natural y el ámbito del alma. Como musicólogo, se acercó a esta meta mientras estudiaba el sentido oculto en las danzas kachinas de los indígenas Hopi, quienes viven en la cercanía del Gran Cañón de Arizona. Mientras que su labor continuaba expandiéndose siguiendo estos parámetros, Romayne llega a conocer a los indígenas Tarahumara (Rarámuri) quienes viven alrededor de la región de la Barranca del Cobre y los cañones de Batopilas y Munérachi, en Chihuahua, México.

Fue acogido por un grupo de familias en el ejido de Munérachi, quienes lo adoptaron como uno más entre los suyos. Por una docena de años (1980-1992) los visitó anualmente, conviviendo, grabando y anotando las danzas de los matachines y pascoles Rarámuri. Vivió dos meses al año en una cueva en la parte más alta del precipicio del cañón, conviviendo con sus compadres y ahijados y ensayando en un piano solar, con el sonido sampleado (grabado) de un piano acústico, marca Steinway. Este piano llegó a ser conocido como “el Piano Solar” y convirtió a Romayne en una atracción turística, no tanto para los extranjeros, sino para los mismos Rarámuri. Le decían que tocara el “pianchi” para que lloviera, ya que les sonaba muy cristalino, como el agua. La asimilación de otra forma de vida y de pensamiento lo llevó a tomar una decisión de importancia capital: dejar atrás el mundo moderno, con todas sus ventajas (y todas sus trampas) así como todos los adelantos (y todas sus presiones) y en el año 1992 se instaló definitivamente con su piano Steinway de gran concierto en las alturas, en el enrarecido y fascinante mundo de los Tarahumaras. Así Romayne pasó a formar parte de una comunidad, que si en principio es totalmente ajena a la que lo vio nacer y crecer, hoy es parte integral de su mundo, de su modo de ver las cosas, de su modo de concebir, interpretar y compartir la música. Romayne sigue girando a través del mundo dando conciertos, recaudando fondos, no solo para su sobrevivencia, sino también para el bien de la Tarahumara: su familia adoptiva. Por quince años (1985-2000), destinó 3/4 partes de sus ingresos para ayudar a sostener la Clínica “Sta. Teresita” en el pueblo de Creel – en “la alta Tarahumara” – cuya atención especial es la atención médica a los niños Tarahumaras. Desde el año 2000, Romayne se dedica principalmente a apoyar su comunidad de aproximadamente 380 familias, a superar las frecuentes hambrunas (por causa de falta de lluvias) y en reunir recursos para proporcionar becas para que los niños que deseen estudiar más allá de la escuela primaria, puedan desarrollar su potencial. La mayoría recibe el título de maestro y también algunas enfermeras en su propio ambiente. Uno de los estudiantes más célebres es el primer ahijado y alumno de Romayne – Romeyno Gutiérrez Luna, hijo del vecino, Juanito, quien también es un violinista muy talentoso y de buen renombre. Romeyno jr. Actualmente estudia en el conservatorio de Chihuahua. Es un compositor y pianista en pleno desarrollo y ha presentado conciertos en los Estados Unidos y en varias partes de México. Ahora Romayne Wheeler está celebrando 42 años de extensas giras anuales. Su vida lo ha llevado a 51 países y se siente realmente como ciudadano del mundo. Solo regresa a su “Nido del águila” en la Sierra Tarahumara, para examinar nuevo repertorio, ensayar, componer, redactar nuevos libros, pintar y compartir la vida con su gran familia extendida Rarámuri. Aquí desea siempre retornar, por el tiempo que Dios le de de vida.

MI TRAYECTORIA A través de mi trayectoria como músico, la pintura y la literatura han sido los marcos que me han centrado. Una conciencia abierta y amplia del arte, considera los cinco sentidos como dedos en una mano: la quintaesencia de la vida. Todos están entrelazados y uno influye en el entendimiento y la expresión del otro, enriqueciendo mi sentir. El artista es espontáneo y no se encierra en un aposento. Aunque he aprendido el arte de la concentración, especializándome en una vía de expresión, no me limito a un enfoque. Trasluzco mis emociones por medio de todos los medios a mi alcance. La creatividad puede ser multi-dimensional. Las experiencias de nuestro vivir nos sensibilizan y nuestra visión se desplaza a través del tiempo. Su memoria ancestral busca aflorar en todas las posibilidades de expresión. Para mí, el arte es la Puerta a Lo Infinito. La literatura y la pintura son expansiones de la música. Ellas pueden plasmar, en un lenguaje palpable y entendible, lo que la música deja inconcluso. La vida – al igual que la música – escurre como arena entre los dedos pero el arte visual retiene la esencia de lo que es vivir. El telescopio magno de Mi Tercer Ojo – Mi Ojo Espiritual – nunca llegará a un enfoque final. Todo sigue girando en un ocho elíptico que se va deslizando traspasando los milenios en la estratosfera. La música siempre ha sido el eje céntrico que me sostiene. Sin embargo, amo la vida de una manera holística y no se puede separar el oído del iris. Escucho con Mi Ojo Visionario y miro a través de Mi Tercer Oído: El Oído Espiritual del Alma. Frecuentemente, al terminar de ensayar una obra en el piano, o al acabar de escribir una composición, me queda un residuo de emoción que añora expresarse por medio de una imagen. Bastantes creaciones encuentran sus líneas características utilizando la pluma caligráfica con la cual escribo mis partituras. El dibujo con Tinta China me es imprescindible. Todas las otras técnicas solo (me) son herramientas de ampliación y de alguna manera inexplicable, todo está ligado con mi música. Esa es la razón por la que mi exposición lleva el título de “Gráfica Musical”. Hasta la fecha la gran mayoría de mis exposiciones se han presentado en combinación con mis conciertos, frecuentemente en las salas de entrada a los teatros. Donde he expuesto con más continuidad es en el ‘Servitenkloster’, (Monasterio Servitano) en Viena, Austria. En el año 2002, presenté mi arte visual en el D.F., – Hotel Sheraton -, en León, – Teatro María Griver-, en Morelia, – Teatro Ocampo -, en Zamora, – Auditorio del Colegio de Michoacán -, en Los Cabos, – Hotel Hilton -, en Chihuahua, – Teatro de los Héroes -, en Cd. Juárez, – Teatro de la UNAM -, en Hermosillo, – Teatro de la Ciudad -, en Torreón, – Museo de la Laguna -, y para concluir con una exposición en El Paso, Texas, – Fort Bliss Community Center. Es un grato placer poder compartir esta dimensión de mi creatividad con mi estimado público. Espero que alguna imagen les conmueva las cuerdas del corazón y que algo de trascendencia pueda irradiar a través de mi “Gráfica Musical”. ¿PORQUÉ PINTO? Voy de paso y Mi Maestro Interior me cuestiona: “¿Por qué pintas y escribes cuando tu música abarca tanto y parece decirlo todo? ¿Qué es lo que aún te falta?” Al escuchar y meditar, voy indagando para aclarar las respuestas que en su conjunto me dan las pautas para saber como responder, y lo contesto: “¿Por qué pinto? – Para sentir la vibración que abre las semillas en el vientre de Mi Madre Tierra.” “Existo para ver, alterar y quizás transfigurar la realidad que me envuelve. Aunque solamente sea un cambio aparentemente mínimo, disfruto el esfuerzo en crear una pequeña diferencia que logre alentar el ánimo decaído y destruir algo del poderío del desamor”. “Los impulsos que me motivan tienen su origen en la música que ensayo y compongo de día a día”. “Vivo rodeado de las interminables cordilleras y barrancas de la Sierra Tarahumara. Su hermosura y grandeza me encobija y me renueva con su encanto. ¡Se me ensancha el alma!” “La naturaleza me es un espejo de lo que soy. A veces estoy disfrazado como un pino frondoso, como una ardilla juguetona, como un ciervo con los ojos interrogantes de un difunto, o como una cima solitaria”. “Soy un explorador de la vida interior de cada ser viviente”. “Miro por la bola mágica que revela el rostro oculto detrás de las fachadas y mi pulso se excita y se acelera”. “El campo invisible de la energía es mi sostén, sin embargo, sé que sólo soy un novato; un aprendiz de lo que me durará milenios en comenzar a captar. Sigo aprendiendo el arte del vivir a través de los siglos”. “Mi nombre provisorio firma mis dibujos, mis partituras y mis lienzos. Cada temporada mi signatura va cambiando para descifrar el código de un enfoque virgen.” “Mi Tercer Ojo es un holograma de la humanidad, y mi oído sondea los ritmos enigmáticos y misteriosos que conmueven las semillas a germinar y a crecer. Soy una metamorfosis de la creación continua que va diseñando algo inédito en cada experiencia.”

Fondo de Ayuda Tarahumara